Plaza Cuernavaca.
El día de ayer me reuní con unos amigos en plaza Cuernavaca para platicar sobre cómo les ha ido en estos últimos días, ya que uno de ellos se graduó el semestre pasado y otro no entro este semestre porque estaba abriendo una empresa con su papa…
Decidimos ir a comprar una nieve a la Michoacana pero con tanto calor, esta se esfumo. De ahí fuimos por un delicioso frappe, nos sentamos en las mesitas…
Un niño llorando se acerco y nos dijo que si le comprábamos unas paletas, nosotros nos quedamos pasmados al verlo, y le preguntamos ¿Por qué lloras?¿te podemos ayudar en algo? Y el niño nos contesto que no había vendido nada y que mañana (hoy) tenía que pagar la renta de su cuarto donde vivía con su abuelita.
La verdad es que al verlo a nosotros nos partió el alma y decidimos cooperarnos.
Ese niño nos dejo una gran reflexión:
Hay veces que nosotros nos preocupamos por cosas tan insignificantes y no nos damos cuenta de que realmente existen cosas con más importancia, o simplemente no valoramos lo que tenemos en nuestras manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario